martes, 22 de noviembre de 2011

Polemico catedrático español sostiene que el modelo de crecimiento a credito ha terminado


Informe del diario español ABC.



«No saldremos de la crisis hasta dentro de diez años»

Entrevista con Santiago Niño-Becerra, catedrático de la Universidad Ramón Llul

Día 08/11/2011 - 09.23h
«No saldremos de la crisis hasta dentro de diez años»
INÉS BAUCELLS
Santiago Niño- Becerra no se muestra optimista con la economía
En una semana clave para la situación económica mundial, con la reunión del G-20 y la incertidumbre ante el panorama europeo visto desde Atenas, Santiago Niño-Becerra (Barcelona, 1951), publica un nuevo libro llamado «Más allá del crash», en el que apunta a una larga recuperación y estudia los factores que han conducido a esta situación. Este catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramon Llull ya predijo la crisis de deuda que vivimos en 2006 para ABC. Ahora, en 2011, anuncia que la recuperación no se producirá «hasta 2020 ó 2023».
—En su anterior libro, profetizaba una recesión global en 2010 que no se ha producido aunque la situación sigue complicada, ¿qué cuenta en su nueva obra?
— Tal y como yo lo entiendo, el crash se produjo en la cumbre europea que se celebró en mayo de 2010, en la cual los gobiernos constataron que salir de la crisis de la forma tradicional, a base de gasto, era imposible. Eso supuso un giro de 180 grados: se deja de invertir dinero y se pasa a recortar e imponer impuestos. Y lo más importante, se cierran pactos para alcanzar cifras de déficit en fechas determinadas. Ahora hablo de lo que ha sucedido después de este crash.
—¿Y qué ha cambiado?
—Desde julio de 2011, se ha acelerado este proceso hacia un nuevo modelo. A partir de agosto se han empezado a llamar a las cosas por su nombre. Y se están dando datos más fidedignos. Si miramos las previsiones de crecimiento de la OCDE publicadas esta semana y las comparamos con las de primavera, hay diferencias de 1,3-1,2 puntos de PIB para Europa y EE.UU. ¿Cómo es posible que en cinco meses se hayan podido equivocar tanto? Creo que el asunto de Grecia, que solo representa un 0,4% de la economía mundial, es un movimiento de distracción. Nos fijamos en Atenas y dejamos de prestar atención a otros problemas más gordos como la recapitalización de la banca europea, la tasa de paro en España...
—¿Qué piensa entonces del proceso de recapitalización bancaria propuesto desde Bruselas?
—En primer lugar, solo se ha abordado un problema: la deuda pública. Todos los activos tóxicos que acumulan las entidades financieras, no se han tocado y como las muñecas rusas, nadie se atreve a levantar la primera porque no se sabe cuántas puede haber debajo. Habrá una ola de fusiones y adquisiciones que fortalecerán el oligopolio bancario. De todas formas, el problema de la banca es global, no sólo europeo.
—¿Va a congelarse el crédito?
—No me cabe duda. Porque las empresas que viven del crédito no son viables y el consumo que está basado solo en el apalancamiento e ingresos minoritarios no debe seguir. Imponer un core capital del 9% es una llamada de atención a las entidades para que cambien su forma de actuar.
—Pero sin liquidez ¿cómo se podrá salir de la crisis?
—Jamás regresará la fase de crédito ni tendremos las tasas de crecimiento pre-crisis. La recuperación significa estabilidad, pero con otro modelo. Primero entraremos en una fuerte recesión, que aún no se ha producido, luego habrá una fase de estabilización y después una recuperación muy suave. Hasta 2020 ó 2023 no se saldrá de la crisis. El modelo instaurado tras la Gran Depresión se basó en que los recursos eran ilimitados y que el objetivo principal era ocupar a la mayor parte de la gente posible. El nuevo modelo va a partir justamente de lo contrario: se impondrá la eficiencia y la productividad, lo que va a ahorrar muchos puestos de trabajo. El desempleo estructural será muy elevado.
— ¿Cómo será el nuevo modelo?
—Los mercados como núcleos especulativos van a desaparecer. Hay que regularlos. Se ha calculado que el 20% del PIB español es humo, los mercados como nidos de especulación tal y como los hemos entendido van a desaparecer. Seguirán existiendo como fuente de financiación, pero mucho más restringida. En 30 años los mercados se parecerán más a los del siglo XVII que a los del siglo XX.

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